CUANDO EL RECHAZO TAMBIÉN SE VUELVE INTERNO

9 mayo, 2026

No todo rechazo viene de afuera. En muchos casos, lo más difícil de reconocer es cuando ciertas miradas, palabras o juicios terminan siendo incorporados y pasan a formar parte de la relación que una persona tiene consigo misma. No siempre se trata de un pensamiento consciente ni de una creencia explícita. A veces, el rechazo se instala de manera silenciosa y opera como una voz interna que cuestiona, limita o desvaloriza.

Este fenómeno no aparece de un día para otro. Se va construyendo a partir de experiencias repetidas: comentarios descalificadores, burlas, silencios incómodos, expectativas no dichas, mensajes contradictorios. Con el tiempo, esas marcas pueden dejar de percibirse como externas y comenzar a funcionar como criterios propios. Ya no es necesario que alguien rechace; el rechazo parece anticiparse desde adentro.

Cuando esto ocurre, el malestar suele expresarse de formas diversas. Puede aparecer como culpa sin causa clara, dificultad para sentirse legítimo en ciertos espacios, exigencia excesiva consigo mismo o una sensación persistente de no estar a la altura. En otros casos, se manifiesta como vergüenza, autoexigencia constante o rechazo hacia aspectos del propio deseo, del cuerpo o de la forma de vincularse.

Desde una perspectiva clínica, no se trata de “combatir” estos pensamientos ni de reemplazarlos por mensajes positivos. El rechazo internalizado no funciona como una idea equivocada que pueda corregirse con argumentos. Tiene más bien la forma de una lógica aprendida, de un modo de relación consigo mismo que se fue armando como respuesta a determinadas condiciones de vida.

El trabajo terapéutico no apunta a eliminar esa voz interna de inmediato, sino a volverla audible. Poner en palabras cómo se manifiesta, en qué momentos aparece y qué exige permite comenzar a tomar distancia de ella. No para silenciarla a la fuerza, sino para dejar de confundirla con una verdad sobre uno mismo.

En muchos procesos, resulta clave diferenciar qué parte de ese rechazo pertenece a la historia y qué parte sigue operando en el presente sin necesidad. Algunas exigencias que en otro momento funcionaron como formas de protección pueden volverse hoy una fuente de sufrimiento. Reconocer esto no implica negarlas, sino revisar su lugar actual.

La clínica ofrece un espacio donde estas tensiones pueden ser trabajadas sin moralizar ni patologizar. No se trata de aprender a “quererse más”, sino de construir una relación menos hostil con la propia experiencia. A veces, ese movimiento es mínimo: dejar de exigirse explicaciones constantes, permitirse no encajar del todo o tolerar la incomodidad sin traducirla inmediatamente en culpa.

Cuando el rechazo se vuelve interno, el malestar suele sentirse como algo propio, difícil de cuestionar. Sin embargo, poder historizarlo, ponerlo en relación con ciertas experiencias y escucharlo desde otro lugar abre la posibilidad de que deje de organizar toda la escena subjetiva. El objetivo no es alcanzar una aceptación ideal, sino hacer espacio para una posición más habitable frente a uno mismo.

#homofobiainternalizada

#rechazointernalizado

#autoestimaymalestar

#saludmentalLGBTQIA+

#psicoterapiaindividual

Article by GeneratePress

Lorem ipsum amet elit morbi dolor tortor. Vivamus eget mollis nostra ullam corper. Pharetra torquent auctor metus felis nibh velit semper taciti nostra primis lectus donec tortor fusce morbi risus curae. Semper pharetra montes habitant congue integer.

Dejá un comentario

Afirmativa